Límbico vs Neocorteza
Dentro de nuestros cerebros existen dos sistemas que son, en cierta medida, totalmente diferentes, y con objetivos distintos. Por un lado, el sistema de la neocorteza, que es el que controla nuestro lado intelectual, motriz, el uso de herramientas, y todo eso que consideramos "inteligencia"; Y por otro está el Límbico, que controla nuestras emociones.
Son opuestos y al mismo tiempo trabajan en conjunto, con una harmonía de oboes y clarinetes que cuando se quiebra, ocurre algo como dos camiones chocando frente a frente: la cagada.
Hace un buen tiempo atrás, mi sistema de la neocorteza lo tenía sumamente desarrollado. Era mi forma de vivir el mundo. Mi modo de ver las cosas era basado en un libro, escrito por mi mismo, donde resumía todas mis "vivencias", mas las recomendaciones de cientos de amigos, gurúes, y toda clase de libros de "auto-ayuda". Cada vez que tenía que hacer algo, lo pensaba, lo medía, lo calculaba, y luego hacía.
Confieso que no me fue tan mal, no me faltó nada. Iba directo a la cima profesional y económica... muy bien económicamente, desarrollando tanto habilidades técnicas, como profesionales. Adquirí un muy buen nombre en la industria.
Pero con cada paso adelante me sentía mas miserable. Anda a cachar.
Me costaba dormir en las noches. No podía estar quieto. Me balanceaba desde momentos de total euforia, a momentos de total depresión. Mi intelectual decía que no tenía sentido, y conducía a mil por hora para corregir el rumbo. Pero en realidad era mi sistema límbico el que mandaba.
Y dado esto, que hacía yo? Lo que hace la mayoría: me busqué una buena mina que me validara, que me hiciera sentir mejor. Usualmente ese "alguien" es una mujer que calzaba preciso con mi perfil, como dos piezas de un rompecabezas. Un sistema que recepcionara en la onda que yo estaba transmitiendo. Una presa requieres su cazador. Una víctima, su victimario. Una oprimida, su opresor.
¿Que ocurría? A pesar que yo me consideraba inteligente, bonachón, simpático, buena onda, y todo eso... pero nada parecía estar bien.
Y el problema se agrava porque vivimos en una sociedad que premia a la víctima. Ha desarrollado el prisma de que el mundo se divide en vícitma y villano. Si nos va mal, es porque otros no nos deja progresar. Si estamos tristes es porque la vida es injusta. Si no logramos hacer algo, es porque nadie nos ayuda. Si estamos tristes es porque somos fomes, depresivos, y de alguna forma, fallados de nacimiento. Tomate un prozac y tapa esos malos pensamientos y actitudes.
Y lo peor de todo es que con la feminización de la sociedad, cada vez que los hombres intentan hacer lo que estamos diseñados a hacer (competir, liderar, presionar, tomar decisiones rápidas), el mundo lo castiga y lo ve como un acto de depredación, violento, y sin sentido.
¡Que equivocado que estamos!
Como salir de este rumo sin sentido?
El primer paso a todo esto, creo yo, es asumir la responsabilidad de todo lo que ocurre al rededor nuestro. Que si cagamos en algo, es porque así lo hicimos nosotros, y en cierta forma, nosotros queriamos cagar. Queríamos que alguien nos dé un cariñito y regocijarnos en el rol de vícitma. Otros ejemplos mas: Si en todos lados vemos mediocridad es porque queremos que esa así. Cada individuo es un transmisor y receptor de energía, especialmente entonado para sintonizar con la energía que mas nos "acomode".
Este es nuestro sistema límbico el que está conduciendo. Y no hay nada que nuestro intelecto pueda hacer. Ningún libro de auto ayuda, ningúna pscioterapia conversacional. Ningún desahogo racional.
El sistema límbico siempre gana. Nuestras emociones son las que nos hacen actuar, y nos piden lo que necesitamos. Por ejemplo, si nos apegamos a cierto tipo de mujer es usualmente porque somos niño necesitados, que no hemos recibido lo que necesitamos desde pequeños y necesitamos alguien para compenzarlo.
Entonces, mi solución propuesta es trabajar el sistema límbico. El otro se maneja solito.


1 Comments:
Me hizo recordar muchísimo a Dr. Strangelove. ¡Saludos!
Publicar un comentario en la entrada
<< Home